Evolución espacio-temporal en el bio-arte.
Un gran porcentaje de artistas contemporáneos, se encuentran ejecutando trabajos en los cuales, es fácil evidenciar un acercamiento entre las ciencias y las humanidades, proponiendo una disminución acelerada de lo que se ha denominado como “Las dos culturas”. Eduardo Kac hace parte de este conglomerado; incluso, se constituye como una de las más reconocidas referencias dentro de estas nuevas direcciones creativas, en la cual, la utilización de nuevos medios se hace frecuente, como un catalizador formal del concepto de la obra; en el caso específico del artista brasileño, la idea de evolución, entendida como un conjunto de transformaciones dentro del flujo temporal.
Esta atracción del hombre por hacer evidente las dinámicas temporales, no hace referencia a un fenómeno nuevo, su antigüedad se remonta incluso a los mismos orígenes de la civilización occidental, La idea de medir el tiempo a través de modelos cognitivos y lógicas matemáticas se ha acelerado exponencialmente por el desarrollo tecnológico y específicamente al incremento de interfaces destinadas a este propósito.
Este tiempo, por supuesto relativo, se encuentra cada vez más fragmentado, la experiencia mediada, distorsiona de manera radical la percepción temporo-espacial, en el caso específico de Eduardo Kac la reflexión del tiempo se da, si se quiere, en dos lugares complementarios propios de la vida, “mente y cuerpo”, el primero de ellos focalizando la discusión sobre la memoria y fenómenos relacionados, el segundo lugar nos cuestiona sobre la estructuras materiales propias de la biología.
Al referirse al concepto de memoria, La obra “Time capsule” propone en primera instancia, una tensión entre lo que son interacciones y transmisiones, lo público y lo privado, lo análogo y lo digital, el contraer y el extrovertir. Dicha obra se encuentra inscrita en una frontera latente, moviéndose en los linderos de la amnesia y lo que Lyotard (1990) denomina como memoria barrido, en la cual, se sintetiza un recuerdo pasado, generando una reactualización y catalizando el eterno presente.
Complementando a la obra referente a la memoria, surge el trabajo más reconocido del artista, Sus piezas biotecnológicas y de arte transgénico: K-7, GFP Bunny y Génesis, entre otros proyectos, ponen sobre la mesa el uso y la interacción de materia viva, estructuras biológicas capaces de abrir debates de carácter bioéticos, biopolíticos y biojurídicos en la sociedad contemporánea, cuestionado al espectador, sobre las implicaciones y relaciones existentes.

Ya sea por su trabajo en poesía marginal, telemática o inscrito dentro de la emergencia biotecnológica, su máxima conceptual se desenvuelve dentro de las dinámicas del tiempo y más específicamente los procesos de evolución como un fenómeno constante pero cambiante.
Bibliografía.
-DE JESUS, Eduardo, “arte ciencia tecnología creaciones electrónicas y numéricas” en “Estética, ciencia y tecnología: creaciones electrónicas y numéricas”, 2005. Bogotá D.C,págs. 142-146

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