El apego al desapego.
A continuación profundizaremos en varios fragmentos del anterior post.
Para colaborar con la gestación de estas ideas, ilustrémoslo con los primeros 5:55 minutos de “Whatever Works” una película escrita y dirigida por Woody Allen.
Hay mucha información, materializada de muchas formas, y asimilada por mucha gente. Propongamos un ejemplo: un beso. Dependiendo del conocimiento de las variables que se deseen apreciar, se puede deducir información a priori:
- Contexto comunicativo.
- Ubicación geográfica.
- Entorno social.
- El lenguaje corporal.
- Ritmo en la conversación.
Y a posteriori, para contextualizar un cambio y poder establecer el significado real del beso, y definir si se genera un apego o no. Pero, ¿por qué desintetizar tantas variables? ¿Qué pasa con esa información que recorrió nuestras neuronas en un frenesí de exaltación al unísono del beso? ese perfume que tanto desquicia, la temperatura perfecta de esos labios, que, conjugado con el roce de nuestros rostros y la suavidad de su mirada después del beso. Enloquece.
Hurguen su memoria, está llena de información a la que sienten apego racional o emocionalmente.
Ahora bien, aclarado el apego, resulta lógico el desapego, la información que despreciamos por hábito. Automáticamente el cerebro selecciona lo que para él es vital –no creo que muchos evalúen las variables a priori del beso y las cotejen con las a posteriori– teniendo como resultado un cerebro entrenado para seleccionar minuciosamente qué tiene permiso de ocupar un espacio en la memoria.
Creo mucho en el “loro viejo no aprende a hablar”, así que si usted se considera estúpido, favor lea tres veces este post. Uno es el resultado de uno mismo, o dicho de otra manera: “un libro es tan bueno como el lector mismo”.
La vida está llena de satisfacciones que no sirven para nada. |Nada|. Esparcimiento de nosotros mismos, ¿hasta dónde nos conocemos? La desinformación propia es la peor enfermedad, podríamos catalogarla como un virus emocional, que nos convierte en parásitos de una gran masa tan errática y confundida como nosotros mismos. Esta confusión se presta para aprehender cualquier información que parezca segura, o que provenga de alguien que se haya dado cuenta de lo provechoso que es tener una masa tan grande y tan estúpida. El horror damas y caballeros, de ser parte activa en tan robusta masa, es tanto atemorizante como cierto, debemos funcionar en paralelo, traducir nuestros actos en términos de la masa, así no sean acordes con la masa.
Un buen ejercicio para jugar al cambio, sería:
- Reconocer sus patrones de comportamiento.
- Evaluarlos y determinar de dónde surge el apego para esto.
- Si se siente satisfecho, cuestiónese.
- Véase la escena final de “Whatever Works”.
MTK está para jugar con esta información, recibo propuestas, retos y demás.


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